Val de Santa María

Historia, gentes y tradiciones de nuestra aldea

Un pueblo en el corazón del valle

Val de Santa María es una pequeña aldea perteneciente al municipio de Otero de Bodas, en el noroeste de la provincia de Zamora (Castilla y León). El propio nombre lo dice todo: el pueblo se asienta en un valle, con un casco urbano de casas apretadas en las que destaca su iglesia parroquial y su espadaña, hitos visuales del paisaje que llevan siglos presidiendo la vida del pueblo.

A las afueras, en los caminos que se adentran en el monte, se encuentra la ermita de los Santos Mártires, actualmente en proceso de restauración. Alrededor, la Sierra de la Culebra despliega un paisaje de robledales, pinares y arroyos que acoge la mayor densidad de lobo ibérico de Europa.

Del Reino de León al siglo XIX

En la Edad Media, Val de Santa María quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas acometieron la repoblación del occidente zamorano tras la Reconquista. Es de esa época la presencia de la Orden de San Juan de Jerusalén en estas tierras: en una de las piedras de la iglesia parroquial puede verse en relieve la Cruz de Malta, símbolo utilizado desde el siglo XII como insignia de los Caballeros Hospitalarios. Val de Santa María fue, pues, encomienda de San Juan.

Durante la Edad Moderna, el pueblo estuvo integrado en la provincia de las Tierras del Conde de Benavente. La reestructuración provincial de 1833 lo incorporó a la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa, y al año siguiente quedó encuadrado en el partido judicial de Puebla de Sanabria.

En torno a 1850, Val de Santa María pasó a formar parte del municipio de Otero de Bodas, configuración administrativa que se mantiene hasta hoy.

El pendón concejil

Val de Santa María recuperó su pendón concejil, símbolo de unidad del pueblo declarado Bien de Interés Cultural en el conjunto de los pendones del Reino de León. Sus colores son rojo, verde y amarillo — el amarillo como advocación a Santiago, patrón al que estaba vinculada la parroquia.

El pendón original existe pero se encuentra en muy mal estado; se guarda como testimonio histórico. Una réplica fiel fue confeccionada a mano por un grupo de vecinas — Cati, Marina, Angelina, Carmina, Antonia y otras manos que cosieron tela y anudaron ramos — gracias al empeño de Antonia Ortega González, que llegó de Huelva en 1975 y hizo suyo el patrimonio del pueblo que la acogió.

El mástil mide 6,40 metros. Levantarlo exige fuerza; sostenerlo, equilibrio; trasladarlo, unidad. Como explicó el presidente de la Asociación de Pendones del Reino de León, esas tres virtudes son también las del pueblo que lo porta. «Las campanas y el pendón, del pueblo de Val de Santa María son».

El pueblo que emigró y no olvidó

Como tantas aldeas del interior de España, Val de Santa María vivió la emigración masiva de mediados del siglo XX. Sus vecinos se dispersaron por toda España, pero mantuvieron los lazos con la tierra de origen. Hoy el pueblo cuenta con menos de medio centenar de habitantes censados, pero en los meses de verano la cifra se multiplica hasta cerca de 200 personas, cuando los emigrantes y sus familias regresan a reencontrarse con sus raíces, sus casas y sus vecinos.

Esta web nace precisamente de ese vínculo: un espacio para que el pueblo esté presente todo el año, estés donde estés.

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Sierra de la Culebra

La Sierra de la Culebra rodea el pueblo y define su carácter. Un paisaje de robles, pinos y ríos que acoge la mayor densidad de lobos ibéricos de Europa, y que cada otoño se llena con la berrea del ciervo. Rutas de senderismo, caza, pesca y avistamiento de fauna hacen de este entorno un destino en sí mismo.

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