7 de septiembre de 2026
"No resulta acreditada una omisión del deber de actuar de la Administración en el ejercicio de sus competencias, que permita establecer el nexo causal necesario entre el daño y el funcionamiento del servicio público". En base a este argumento, el Consejo Consultivo de Castilla y León ha desestimado varias reclamaciones de particulares afectados por los daños provocados en el año 2022 por los incendios forestales que calcinaron parte de la Sierra de la Culebra y que se propagó a varios pueblos.
Propietarios de parcelas y fincas de cultivo o arrendatarios de cotos de caza formalizaron ante el Consejo Consultivo la solicitud de un dictamen preceptivo sobre expedientes de responsabilidad patrimonial, iniciados a raíz de las reclamaciones presentadas por los daños y perjuicios ocasionados por los incendios forestales en la Sierra de la Culebra. Estas reclamaciones se suman a la indemnización de 8,9 millones de euros exigida por el Ayuntamiento de Tábara, que fue desestimada, aunque será recurrida en los tribunales.
Una de las reclamaciones fue elevada al Consejo Consultivo de Castilla y León por el titular de una parcela vallada y sembrada de frutales variados como castaños, manzanos, nogales, avellanos, almendros, encinas, alcornoques, madroños o pinos. Al margen de que el fuego calcinó gran parte de los árboles de la finca, el reclamante también exigía una compensación por los daños en los postes de la malla en su perímetro. En concreto, solicitó una indemnización de 22.180 euros en base al concepto de "daño emergente", incluidos los costes asociados a la reposición de árboles y lucro cesante por la pérdida de producción entre los años 2022 y 2027.
Otro vecino particular que consideró responsable a la Junta del incendio por su "inactividad" en las labores de extinción, solicitó una indemnización económica de 12.355 euros por daños en el arbolado de varias parcelas y fincas y de lucro cesante por la pérdida de producción de los castaños y frutales hasta el próximo año. En otra reclamación, que también ha sido desestimada, un vecino pedía una indemnización de 28.630 euros por daños en 74 árboles calcinados, así como por la pérdida de producción en un periodo de cinco años. En la pérdida de cosechas de árboles frutales y en los daños que las llamas provocaron en 400 pinos, otro propietario de fincas justificó el pago de una compensación, de 9.710 euros, que también ha sido desestimada.
"Daño emergente"
Con el mismo argumento, otro particular exigió el pago de 26.550 euros en concepto de daño emergente a arbolado de varias fincas y la pérdida de producción de castaños y frutales hasta el año 2027. A 25.110 euros ascendía la indemnización reclamada por otro afectado, tras valorar los daños provocados por las llamas en pinos de varias fincas de su propiedad, así como en otras de castaños, con la consiguiente pérdida de producción. En 28.630 euros cuantificó los daños otro particular afectado por el incendio, cifra que se corresponde con el valor de 74 plantas calcinadas de almendros, nogales, castaños, manzanos, perales, cerezos y ciruelos y su pérdida de producción durante cinco años.
Otras reclamaciones exigían el pago de una indemnización por los daños ocasionados por el incendio declarado el 17 de julio de 2022 a numerosos árboles y un vallado propiedad de un particular, pérdidas valoradas en 167.560 euros, mientras que otro vecino reclamó el pago de 9.096 euros por daños en siete parcelas pobladas de encinas y robles y por la merma de producción de bellotas.
Por su parte, el propietario de varias parcelas de viñedos y de otra con 17 castaños que, además, tuvo que desalojar durante dos días su residencia habitual por el incendio declarado el 15 de junio de 2002, solicitaba una compensación de 27.814 euros, que también ha sido desestimada. Otro afectado, propietario de once parcelas de pinos y castaños decidió presentar una reclamación para exigir el pago de los daños ocasionados en las fincas y en un muro derribado como consecuencia de las labores de extinción del incendio, que fueron valorados en 64.880 euros.
Impacto cinegético
Otra de las reclamaciones que no ha sido admitida está relacionada con pérdidas por los daños que el fuego provocó a distintos ejemplares cinegéticos de un coto de caza afectado por el incendio registrado el 15 de junio de 2022. En concreto, el arrendatario de la caza mayor del coto aseguraba en su reclamación que varios ejemplares de ciervos y corzos murieron calcinados y asfixiados por lo que, en concepto de pérdidas, exigía el pago de 17.641 euros, cantidad que incluye también el coste de la restitución de la señalización cinegética contratada con el titular de la reserva de caza.
El propietario de una parcela afectada también decidió presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial. En concreto, en dicha finca contaba con una nave de 1.350 metros cuadrados, que resultó calcinada por el incendio, que también destruyó 280 alpacas de paja, 60 bebederos, 60 bandejas comederas, una bomba extractora de enganche a tractor, una báscula de pesas o un transformador.
A estos daños, el propietario sumaba los ocasionados en una caseta, en la que almacenaba diversos enseres, así como un generador, material valorado en 13.000 euros. Las dos últimas reclamaciones también se relacionan con daños en parcelas con 30 castaños de más de 50 años, valorados en 25.020 euros, y con las pérdidas en otras de pinos y castaños propiedad de otro particular y cuantificadas en 28.170 euros.
Origen del "megaincendio"
Todas y cada una de las reclamaciones han sido desestimadas tras valorar que el incendio más devastador fue originado por "múltiples rayos de una tormenta seca con fuerte aparato eléctrico" y que no existió omisión del deber de actuar por parte de la Junta a la hora de desplegar los medios de extinción en la zona afectada de la Sierra de la Culebra .
De hecho, los diferentes dictámenes desestimatorios de las reclamaciones patrimoniales presentadas por afectados revelan que la Junta atribuye el origen del primer fuego a "una situación meteorológica extrema", excediendo todas las previsiones existentes y provocando una simultaneidad de focos por rayos en la Sierra de la Culebra.
A estas condiciones meteorológicas extremas, junto con las topográficas y de acumulación de combustible, así como la aparición de varios focos simultáneos, según la Junta, provocaron la formación de "un gigantesco incendio imposible de abordar y de controlar" para los medios de extinción desplegados en la zona.
Del mismo modo, los diferentes dictámenes relevan que, tal y como remarca la Administración regional, desde el inicio de los incendios, se produjeron situaciones de "gran riesgo" para los efectivos del operativo y al límite del protocolo de seguridad, priorizando la protección de las poblaciones y de las vidas humanas amenazadas.
En base a los argumentos esgrimidos por el Ejecutivo regional y a que los reclamantes "no han aportado prueba que acredite una pasividad de la administración y que aleje su actuación del estándar del servicio exigible", el Consejo Consultivo ha decidido desestimar todas las reclamaciones por daños.
Fuente: La Opinión de Zamora