El renacimiento del pendón de Val de Santa María

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9 de agosto de 2024

El renacimiento del pendón de Val de Santa María 📰 La Opinión de Zamora

El pueblo de Val de Santa María participaba de la bendición del pendón concejil, recuperado a partir del pendón antiguo que se encuentra en muy mal estado pero que aún resiste. El párroco Santiago Fernández cumplía con la ceremonia de bendición, una vez que los vecinos “vestían” la vara, anudaban la tela, cubrían con la capelina y ataban ramo de mayo y cruz de Cristo y añadir los remos. Como manda el protocolo. 

Antonio Baladrón ejercía de maestro de ceremonia recordando el valor de este símbolo de unidad, que también reconocía el párroco en la lectura sagrada. Con un aplauso en el izado de los 5 metros del pendón, un repique de campanas y la foto de todos los asistentes se hacía válido el dicho “las campanas y el pendón, del pueblo -de Val de Santa María- son”. Los 6,40 metros de mástil y tela quedaron izados en el patio de la sede del coto de caza de La Magdalena. 

El presidente de la Asociación de Pendones del Reino de León, Luis Bandera, dio previamente una conferencia sobre el valor histórico y social de este símbolo declarado Bien de Interés Cultural. Para Bandera, este símbolo representa la unidad del pueblos, al concejo y el respeto que hay tener a los antepasados. Tiene tres características: la fuerza para levantarlo, la unidad para trasladarlo y el equilibrio para que no caiga. Subrayó que “es el pendón de los humildes” y se remontó a la época de la Reconquista cuando los supervivientes de las batallas tenían que reagruparse, siguiendo en este caso los pendones. Finalizada la Reconquista, se guardó en las iglesias y, como no era un elemento religioso, se añadió una cruz al mástil y se incorporó a las procesiones, como explicó el experto. 

En la provincia de León hay catalogados 620 y todos diferentes. Los vecinos de Val de Santa María también pueden solicitar a la asociación su catalogación, dado que existe el pendón anterior, hay antecedentes históricos y documentales y se ha creado esta réplica siguiendo el patrón original. En el caso de Otero de Bodas –donde también impartió la conferencia- no hay elemento físico pero sí tradición oral de los más mayores. Los colores, en este caso son rojo y verde, y un tercer color, amarillo, que representaba la advocación a un santo, en este caso Santiago. El libro de fábrica de la iglesia o el archivo diocesano pueden conservar la documentación acreditativa. 

El pendón de Val de Santa María se ha recuperado por el empeño de una de sus vecinas, Antonia Ortega González, “tenía mucha ilusión, y no soy zamorana, soy del sur, de Huelva” y casada en 1975 con un Antonio Baladrón. Para la fiesta del pueblo de ese año su marido “desfiló con el pendón y fue la última persona que lo llevó”. Se guardó y pasaron los años. A iglesia permaneció 6 años a techo abierto por obras “y en algún sitio había que guardar las cosas”. Se metió en un pajar. Cuando preguntaron por él, Antonia sabía que estaba en el pajar pero no sabía las condiciones en que estaba. “Una verdadera pena. El pueblo no tiene dinero para restaurarlo”. Con el dinero que sobró del manto de la virgen “pusimos un poco más, compramos la tela y los hicimos nosotras: Cati, Marina, Angelina, Carmina y otra niña que está ahora en El Puente de Sanabria y que nos enhebraba las agujas” además de Antonia. 

Sus hijas, Noemí y Ruth, y su nieto, Ismael, se vistieron con traje regional de hornas para el acto. Luis Bandera vinculaba la vestimenta tradicional al reconocimiento y respeto por la tradición y los antepasados frente a “convertir en un desfile de peñas” el desfile de los pendones. Fue riguroso a la hora de la vestimenta.